Vestida de jeans, blusa y su característico mandil el que utiliz
a en su trabajo diario para moldear y escupir las obras que le son encargadas y que con eficacia y esmero realiza, Mara Gonzáles Rioja una importante escultora de Chiclayo que apoya con sus trabajos al aporte cultural de la ciudad.
Me saludó con una sonrisa y un brillo en sus ojos al contarme de su gran pasión, la escultura, envolviéndonos en un ambiente atrayente e enigmático rodeado de hermosas obras de arte que adornan su hogar.
A sus 43 años Mara, o Marita como le dicen sus amigos, sigue con las mismas ganas que desde temprana edad comenzó a realizar la escultura. Desde los 5 años está metida en el difícil mundo del arte, sus padres la matricularon en los cursos de verano que daba el Instituto Nacional de Cultura, donde aprendió ballet, escultura y pintura. Es allí donde se dio cuenta que lo suyo es el arte, pues lo lleva en las venas.
Desde siempre ha vivido en santa victoria al frente del supermercado el centro, lugar de donde tiene unos hermosos recuerdos de su infancia y que fue la etapa más bonita de su vida. Su padre es un joyero monsefuano y su madre, ama de casa, siempre la impulsaron para que siga en esta difícil pero a la vez hermosa actividad como es la escultura “Mi papá y mamá siempre me aconsejaba que a base de empeño y trabajo se hacen bien las cosas, me enseñaron a ver el arte en las formas y volúmenes”. Del mismo modo expresó que los ocho hermanos que tienen, han sabido apoyarla mucho y la cuidan como si fuera la hermana menor.
En su etapa estudiantil fue considerada una niña empeñosa, alegre, un poco traviesa pero siempre responsable. Estudió primaria y secundaria en el colegio Sofía y recuerda que los cursos que más eran de su agrado fueron el arte y literatura y lenguaje. En esas clases era donde dejaba de lado cualquier distracción con sus amigas para mantener la mirada permanente entre el profesor y la pizarra “en esas clases Mara desaparecía por completo, no hacía a nadie caso, sólo me concentraba en lo que explicaba el profesor es algo extraño, siempre me encantaron estos cursos”- me cuenta entre risas.
Muy decidida de su pasión, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Lima, de donde egresó con Mención Honrosa, e incluso la revista Caretas le publicó un reportaje a la joven chiclayana por haber obtenido esta mención.
Empezó a realizar sus primeros trabajos empleando la caña, los caballitos de totora, las redes, las conchitas utilizándolas armoniosamente y los expuso en el Museo de Arte Italiano.
Los triunfos han sido y son actualmente una de las palabras que ha formado parte de la vida de Mara. En julio del 2005 participó en un evento destinado a escultores, representando a Lambayeque y sus obras fueron expuestas en Trujillo y Cusco. Ello hizo posible que Mara recibiera un diploma de honor y se sienta orgullosa con sus trabajos que son de primer nivel. Ahora está contenta porque a los chiclayanos los están toman en cuenta en el mundo del arte.
Sus obras también han traspasado las fronteras peruanas llegando hasta Chile, donde participó en una exposición colectiva por el Día de la Mujer, junto artistas de Italia, Argentina, Bolivia y otros países; a pesar de la dureza con que trabaja y representa sus obras contrasta adecuadamente con la sensibilidad y sencillez que lleva por dentro.
Una enorme sonrisa se formó en sus rostro al preguntarle cual fue la primera obra como profesional que realizó, respondiéndome que fue un Apolo a un tamaño de 50 centímetros que se exhibió en la sala de exposiciones que tenía Banco Wiese “ Bien dice el dicho popular que lo primero nunca se olvida y así fue, esta obra la doné a Pimentel y actualmente se muestra en un ambiente de la Municipalidad”.
Un pequeño perrito cruzó por sus piernas. Mara muy cariñosa lo cogió y lo colocó entre sus faldas. Su nombre es Rufy uno de sus mejores amigos y un gran acompañante para las horas de desvelo por el trabajo. “Marita”, como me permitió llamarla, siempre tuvo ese amor por los animales e incluso ella recuerda que cuando tenía 14 años encontró un perro abandono a dos puerta de su casa, y a escondidas lo llevó a su hogar para poder
alimentarlo y dejarlo que descanse un rato “tuve que maniobrármelas para que mi mamá no se diera cuenta que llevaba a ese animalito, a ella no le gustaba mucho los animales y peor aún siempre me aconsejó que debía ser sincera con ella, cuando se dio cuenta que yo tenía al perrito en la casa, se enojó mucho pero luego felizmente se calmó y me dejo tenerlo unos días más hasta que tuvimos que llevarle a una veterinaria y dejarlo ir” nos comenta Mara con un gesto triste al recordar el enorme afecto que sintió por el perro.
Una de las obras que la llena de orgullo y satisfacción es el monumento de Antenor Orrego, esculpiendo a un poeta, escritor y político que hizo mucho por la educación e incluso redactó el primer prólogo a Vallejo en Trilce. Esta obra esta confeccionada en cobre y ronce y mide dos metros 10 centímetros de alto.
Otro de los personajes importantes que pasó por el taller de Mara fue el Amauta del Periodismo Nacional Nicanor de la Fuente Sifuentes (Nixa). Estuvo cinco sesiones para que la artista le hiciera el busto en fibra de vidrio con bronce y cobre, como una de las figuras más representativas que tiene Chiclayo dejando una base respecto a su trayectoria.
Sin embargo existe una obra que más deleite y orgullo le ha dado a Mara, pues como chiclayana y conocedora de muestras culturas realizó la máscara de la cultura Sicán, que en la actualidad se encuentra en el Museo Sicán en Ferreñafe. Mide cuatro metros 30 centímetros y está hecha en fibra de vidrio con bronce y cobre en un tratamiento envejecido.
A pesar de ser madre soltera y tener un hijo de 14 años, Jorge, estudiante del colegio Adeu y con el cual lleva una hermosa relación; Mara es una mujer que no descuida a su familia ni amigos. Me aseguró que ha tenido mucha suerte en su vida al tener una familia que la apoyo y comprende incondicionalmente, que siempre le han “soportado” sus travesuras, juegos y malos ratos “son mi gran inspiración de poder seguir desarrollándome en la escultura, sin ellos no habría llegada a estar donde estoy”.
Tiene muchas obras más, como por ejemplo el busto a San Francisco de Asis, realizado en fibra de vidrio. El original está en Motupe pintado al óleo clásico y colocado en lo alto de un cerro a la entrada de Motupe. También tiene La Semilla, Túpac Amaru entre otras.
Lamentablemente el reloj marco la hora de partida. Las horas parecieron cortas al lado de esta señora que con tanto esmero y dedicación enorgullece a los chiclayanos y que da un gran aporte a la cultura.
No podía retirarme sin que antes nos expresara un consejo para los jóvenes que se inician en el arte “El arte es una actividad maravillosa, se debe poner mucho de sí y hacer el trabajo con cariño y ofrecimiento, pues es una profesión muy bonita y con mucho futuro”- puntualizó.

Me saludó con una sonrisa y un brillo en sus ojos al contarme de su gran pasión, la escultura, envolviéndonos en un ambiente atrayente e enigmático rodeado de hermosas obras de arte que adornan su hogar.
A sus 43 años Mara, o Marita como le dicen sus amigos, sigue con las mismas ganas que desde temprana edad comenzó a realizar la escultura. Desde los 5 años está metida en el difícil mundo del arte, sus padres la matricularon en los cursos de verano que daba el Instituto Nacional de Cultura, donde aprendió ballet, escultura y pintura. Es allí donde se dio cuenta que lo suyo es el arte, pues lo lleva en las venas.
Desde siempre ha vivido en santa victoria al frente del supermercado el centro, lugar de donde tiene unos hermosos recuerdos de su infancia y que fue la etapa más bonita de su vida. Su padre es un joyero monsefuano y su madre, ama de casa, siempre la impulsaron para que siga en esta difícil pero a la vez hermosa actividad como es la escultura “Mi papá y mamá siempre me aconsejaba que a base de empeño y trabajo se hacen bien las cosas, me enseñaron a ver el arte en las formas y volúmenes”. Del mismo modo expresó que los ocho hermanos que tienen, han sabido apoyarla mucho y la cuidan como si fuera la hermana menor.
En su etapa estudiantil fue considerada una niña empeñosa, alegre, un poco traviesa pero siempre responsable. Estudió primaria y secundaria en el colegio Sofía y recuerda que los cursos que más eran de su agrado fueron el arte y literatura y lenguaje. En esas clases era donde dejaba de lado cualquier distracción con sus amigas para mantener la mirada permanente entre el profesor y la pizarra “en esas clases Mara desaparecía por completo, no hacía a nadie caso, sólo me concentraba en lo que explicaba el profesor es algo extraño, siempre me encantaron estos cursos”- me cuenta entre risas.
Muy decidida de su pasión, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Lima, de donde egresó con Mención Honrosa, e incluso la revista Caretas le publicó un reportaje a la joven chiclayana por haber obtenido esta mención.
Empezó a realizar sus primeros trabajos empleando la caña, los caballitos de totora, las redes, las conchitas utilizándolas armoniosamente y los expuso en el Museo de Arte Italiano.
Los triunfos han sido y son actualmente una de las palabras que ha formado parte de la vida de Mara. En julio del 2005 participó en un evento destinado a escultores, representando a Lambayeque y sus obras fueron expuestas en Trujillo y Cusco. Ello hizo posible que Mara recibiera un diploma de honor y se sienta orgullosa con sus trabajos que son de primer nivel. Ahora está contenta porque a los chiclayanos los están toman en cuenta en el mundo del arte.
Sus obras también han traspasado las fronteras peruanas llegando hasta Chile, donde participó en una exposición colectiva por el Día de la Mujer, junto artistas de Italia, Argentina, Bolivia y otros países; a pesar de la dureza con que trabaja y representa sus obras contrasta adecuadamente con la sensibilidad y sencillez que lleva por dentro.
Una enorme sonrisa se formó en sus rostro al preguntarle cual fue la primera obra como profesional que realizó, respondiéndome que fue un Apolo a un tamaño de 50 centímetros que se exhibió en la sala de exposiciones que tenía Banco Wiese “ Bien dice el dicho popular que lo primero nunca se olvida y así fue, esta obra la doné a Pimentel y actualmente se muestra en un ambiente de la Municipalidad”.
Un pequeño perrito cruzó por sus piernas. Mara muy cariñosa lo cogió y lo colocó entre sus faldas. Su nombre es Rufy uno de sus mejores amigos y un gran acompañante para las horas de desvelo por el trabajo. “Marita”, como me permitió llamarla, siempre tuvo ese amor por los animales e incluso ella recuerda que cuando tenía 14 años encontró un perro abandono a dos puerta de su casa, y a escondidas lo llevó a su hogar para poder
alimentarlo y dejarlo que descanse un rato “tuve que maniobrármelas para que mi mamá no se diera cuenta que llevaba a ese animalito, a ella no le gustaba mucho los animales y peor aún siempre me aconsejó que debía ser sincera con ella, cuando se dio cuenta que yo tenía al perrito en la casa, se enojó mucho pero luego felizmente se calmó y me dejo tenerlo unos días más hasta que tuvimos que llevarle a una veterinaria y dejarlo ir” nos comenta Mara con un gesto triste al recordar el enorme afecto que sintió por el perro.
Una de las obras que la llena de orgullo y satisfacción es el monumento de Antenor Orrego, esculpiendo a un poeta, escritor y político que hizo mucho por la educación e incluso redactó el primer prólogo a Vallejo en Trilce. Esta obra esta confeccionada en cobre y ronce y mide dos metros 10 centímetros de alto.
Otro de los personajes importantes que pasó por el taller de Mara fue el Amauta del Periodismo Nacional Nicanor de la Fuente Sifuentes (Nixa). Estuvo cinco sesiones para que la artista le hiciera el busto en fibra de vidrio con bronce y cobre, como una de las figuras más representativas que tiene Chiclayo dejando una base respecto a su trayectoria.
Sin embargo existe una obra que más deleite y orgullo le ha dado a Mara, pues como chiclayana y conocedora de muestras culturas realizó la máscara de la cultura Sicán, que en la actualidad se encuentra en el Museo Sicán en Ferreñafe. Mide cuatro metros 30 centímetros y está hecha en fibra de vidrio con bronce y cobre en un tratamiento envejecido.
A pesar de ser madre soltera y tener un hijo de 14 años, Jorge, estudiante del colegio Adeu y con el cual lleva una hermosa relación; Mara es una mujer que no descuida a su familia ni amigos. Me aseguró que ha tenido mucha suerte en su vida al tener una familia que la apoyo y comprende incondicionalmente, que siempre le han “soportado” sus travesuras, juegos y malos ratos “son mi gran inspiración de poder seguir desarrollándome en la escultura, sin ellos no habría llegada a estar donde estoy”.
Tiene muchas obras más, como por ejemplo el busto a San Francisco de Asis, realizado en fibra de vidrio. El original está en Motupe pintado al óleo clásico y colocado en lo alto de un cerro a la entrada de Motupe. También tiene La Semilla, Túpac Amaru entre otras.
Lamentablemente el reloj marco la hora de partida. Las horas parecieron cortas al lado de esta señora que con tanto esmero y dedicación enorgullece a los chiclayanos y que da un gran aporte a la cultura.
No podía retirarme sin que antes nos expresara un consejo para los jóvenes que se inician en el arte “El arte es una actividad maravillosa, se debe poner mucho de sí y hacer el trabajo con cariño y ofrecimiento, pues es una profesión muy bonita y con mucho futuro”- puntualizó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario